¡Bravo Oscar, bravo!

(A letter from another architect that I admire)

sobre Oscar Niemeyer

Danza cuando dibuja, baila cuando piensa y templa cuando construye

Se nos ha ido Oscar Niemeyer. Y a su paso, a mí me gustaría decirle: “¡Bravo
Oscar, bravo!” con las palabras con que le animaba Le Corbusier, que son
las palabras con las que en España se alaba a los buenos toreros cuando
torean bien. Porque algo de muy buen torero, de maestro consagrado tenía
nuestro arquitecto. Algo sublime que yo expresaría, metidos ya en símiles
taurinos, con un “danza cuando dibuja, baila cuando piensa y templa cuando
construye“. Como el mejor de los toreros, como el mejor de los arquitectos.
Pues a aquellos dibujos suyos tan expresivos y generosos de líneas curvas
que parecían danzar, se correspondía un pensamiento que lejos de ser lineal y
clásico en sus razones saltaba por encima de ellas en una danza arrebatada.
Y luego, cuando construía, lo hacía con absoluta seguridad y certeza, como
templando, con la fuerza tremenda de la mejor arquitectura.

Oscar Niemeyer había cumplido 104 años. Que, ¡cosas de la vida!, es la
edad que afortunadamente acaba de cumplir mi padre que sigue teniendo la
cabeza clara y el corazón generoso. Hablando hace unos días con mi padre,
me confesó que cuando estudiaba medicina (fue un cirujano magnífico) había
tenido 19 Matrículas de Honor, la máxima calificación que se concede en la
Universidad española. Al preguntarle yo el por qué no lo había contado antes,
su respuesta fue: “esas cosas no se cuentan”. En su caso es una muestra
más de su profunda humildad. Y digo esto porque a veces no valoramos
suficientemente a los genios cuando los tenemos demasiado cerca. Algo de lo
que pasaba con Oscar Niemeyer, el maestro. Era tanta la calidad de su trabajo
que ya nos habíamos acostumbrado. Y su desaparición es una ocasión clara
para volver a proclamar bien alto la máxima calidad de su arquitectura.

Niemeyer, como lo hiciera Le Corbusier con él cuando empezaba, ha animado
siempre a los más jóvenes. Y más de una vez le habrá también gritado
a ese estupendo arquitecto brasileño que es Mendes da Rocha “¡Bravo
Paulo, bravo!”. Y así, Oscar Niemeyer con Paulo Mendes da Rocha y con Le
Corbusier han conseguido para Brasil, su país, un reconocimiento en todo
el mundo por su arquitectura fuerte, radical y poderosa. La arquitectura de
Niemeyer es a Brasil como el Barroco a Italia o el Gótico a Francia. Algo más
que sólo una brillante aventura personal. Y aquellas viejas acusaciones de
radicalidad son ahora como joyas que adornan su corona de gloria.

Las obras de Niemeyer son básicamente estructuras. ¿Cómo podrían no ser
estructuras las obras del maestro? Estructuras capaces de hacer volar como
los pájaros a sus artefactos arquitectónicos. Eso es lo que ha hecho toda su
vida Oscar Niemeyer: arquitecturas que venciendo la gravedad vuelan para
hacer soñar a los hombres. Como lo han hecho todos los grandes arquitectos

de la Historia. ¿Pues qué son sino estructuras las obras de Le Corbusier y las
de Mies van der Rohe?

Y aunque es claro que las curvas prevalecen en las formas arquitectónicas
de Oscar Niemeyer, su arquitectura no es tanto como se ha dicho “una lucha
contra el ángulo recto“ cuanto una búsqueda de la estructura más lógica, más
radicalmente lógica. Cuando tocaba ángulo recto, pues ángulo recto. Pero
cuando tocaba diagonal o curva, pues curva y diagonal. La lógica aplastante de
la mano de la Belleza. Porque si Oscar Niemeyer llegó tantas veces a atrapar
la Belleza, la Venustas, lo hizo cumpliendo puntualmente con la Utilitas y con
la más perfecta Firmitas. Parece mentira cómo aquellos preceptos vitrubianos
que parecen tan lejanos pueden estar tan cercanos en la mejor arquitectura.
En toda la obra de Niemeyer la Utilitas, la Firmitas y la Venustas convergen
siempre con precisión sorprendente. Con las curvas, y con la recta cuando es
necesario.

Y si Oscar Niemeyer fue un maestro en las grandes obras, todas ellas bien
conocidas, también lo fue, como no podía ser menos, en las más pequeñas. Su
casa de la Estrada dos Canoas de 1953, debería estudiarse en las Escuelas
de Arquitectura junto a la Casa Farnsworth de Mies o la Villa Savoie de Le
Corbusier. Indicando claramente cómo otros caminos son también posibles. El
derroche de libertad siempre presente en Oscar Niemeyer se conjuga en esta
pequeña gran casa con una sabiduría profunda para producir una obra genial,
como si de un arquetipo se tratara.

También hizo Niemeyer la Catedral de Brasilia de 1970; no la habría hecho
mejor un creyente. Oscar Niemeyer, creyente a su manera, “de izquierdas,
católico y sentimental” diría Valle Inclán, produce un espacio hermosísimo y
sorprendente. Recordaré aquí como sus capillas de los años 50, bellísimas,
como manos atrapando el cielo, tuvieron un cierto eco en la arquitectura
religiosa española de aquellos años. Él, que había recibido el Premio Lenin
de la Paz en 1963, concedido por el gobierno de la URSS, recibió en 1990
el de Caballero Comendador de la Orden de San Gregorio Magno, otorgado
por el Vaticano. Y en 1989 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes
que se concede a muy pocos arquitectos. Su última obra construida es el
Centro Niemeyer, “el Niemeyer”, en Avilés, que se inauguró en 2011 y cuyo
proyecto había sido un regalo del maestro. Y tantas cosas, innumerables, que
podríamos contar de él.

Oscar Niemeyer es un gigante de la arquitectura contemporánea que ha
vencido al tiempo con su obra. Y a nosotros hoy nos duele y mucho que se nos
haya ido. Aunque él y su arquitectura hayan pasado ya a la Historia con voz
poderosa.

¡Bravo Oscar Niemeyer! ¡Bravo Oscar, bravo!

Alberto Campo Baeza
Arquitecto
Catedrático de la UPM

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s